Quizá todos ustedes se hayan enterado o hayan vivido esta situación: para elegir a la reina de las fiestas patrias de los pueblos las candidatas deben vender boletos, cada boleto cuenta por un determinado número de votos. Al final de la contienda es elegida como reina la que más votos logró vender, mejor dicho comprar, y en orden descendente se ubican las princesa (primera, segunda, tercera, etc). La mayoría de las veces la reina no es la más virtuosa, ni la que representa mejor el espíritu ni la voluntad del pueblo, es la tiene más recursos económicos.
Recordé este criticado método por tres razones. 1) Se están llegando las fiestas patrias, fiesta de orgullo nacional que en mucho se parece a la época navideña por banal. pero que no dejamos de disfrutar y yo mismo me siento muy mexicano al tomarme unos tragos de la bebida "nacional" (por cierto, las empresas gringas son lasque manejan hoy la mayor parte del negocio), acompañada con un vasito de sangrita. 2) leí la columna de Denise Dresser en Proceso que aborda el tema la mercado en la política (la recomiendo) y 3) este método fue el que uso el PRI para que Enrique Peña tuviera más votos. Y debido a que hay una mala reglamentación el respecto, será avalada la elección por el tribunal y tendremos un presidente que en varios aspectos emulará a una reina de pueblo de las Fiestas Patrias.
La compra de votos que hizo el PRI, además de ser una traición a los principios políticos democráticos, morales, legales y éticos, es una muestra de la decadencia del sistema político mexicano e indicador de la desvinculación entre gobierno y sociedad, entre las instituciones y el pueblo, entre los funcionarios de elección popular y los ciudadanos. Debido a que los ciudadanos en su mayoría no tiene caridad en los beneficios directos o indirectos de un gobierno emanado de uno u otro partido ven en las elecciones un ejercicio sin valor, pues ésta no representa una oportunidad de participación política. Bajo esta situación obtener 100 pesos o 1500 pesos por ir a marcar uno u otro símbolo de un partido político es un gran negocio, es un regalo que no van a desperdiciar.
Frases como: "todos son iguales, roban igual" o "no hay ni a quien irle" son sintomáticas de que tenemos muy malos políticos y una cultura política por los suelos.
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